13 de Julio de 2008
15o Domingo de Tiempo Ordinario
El Año Santo de Pablo, el Apóstol
“…algunas
semillas cayeron en buena tierra y dieron espigas que crecieron muy bien y
produjeron una excelente cosecha. Algunas espigas produjeron treinta semillas,
otras sesenta, y otras cien”
Queridos Amigos;
Hoy escuchamos la parábola de un sembrador que salio y sembró su
tierra. Algunas semillas cayeron en un
área donde los pájaros vinieron y se las comieron, otras en áreas pedrosas, y
otras en una tierra que les permitió brotar pero que no duraron mucho
tiempo. La parte de la parábola que nos
da esperanza es de las semillas que cayeron en buena tierra y produjeron en abundancia
treinta, sesenta y hasta cien. ¡Que
cosecha tan abundante!
Una de las cosas las cuales tendemos a ignorar en esta parábola es el
sembrado sin discriminación de la semilla.
El sembrador no salio a preparar la tierra para el sembrado; esta no era
la forma en que se hacia en el tiempo de Jesús. En vez de esto, las semillas eran regadas abundantemente en todas
las direcciones con la esperanza de que después de arar, la cosecha sería
moderada. Cuando la tierra es arada con
la Palabra de Dios vemos beneficios en treinta, sesenta y cien.
Este fin de semana comenzaremos a registrar para la Formación de Fe
Familiar y el Ministro de Adolescentes para el año de 2008 -2009. (Yo se que
apenas estamos a mediados de julio y que en nuestras mentes todavía estamos en
vacaciones, pero el año escolar comenzará antes de que nos demos cuenta.) La registración tomará lugar después de todas
las misas de este fin de semana y continuará hasta que se resuma la Formación
de Fe Familiar el lunes 11 de agosto de 2008 y el Ministro de Adolescentes el
13 de agosto de 2008.
La Formación de Fe Familiar, el Ministro de Adolescentes y la Misa de los
Domingos son aspectos muy importantes en la experiencia de fe de nuestros
niños, oportunidades muy importantes para ayudar a que nuestros hijos crezcan
en el amor y la sabiduría de nuestra fe.
Pero nuestros hijos también necesitan ser educados en su fe en la
casa. Como familias somos la Iglesia
Domestica, ayudamos a “arar ese sembrado” para que estas semillas, nuestros
hijos, reciban durante la Misa, la Formación de Fe y el Ministro de
Adolescentes y que crezcan para producir esa cosecha abundante.
El Directorio General de Catecismo nos dice:
“El testimonio de la vida Cristiana dada por los padres
en la familia va a los hijos con el amor y respeto de los padres. Los Hijos perciben y viven alegremente la
proximidad de Dios y de Jesús manifestada por sus padres... Esta niñez de
despertar religioso lo cual toma lugar en la familia no se puede reemplazar....
De hecho, “las enseñanzas de catecismo familiar precede... acompaña y enriquece
todas las formas de catecismo.” GDC # 226
Si recordamos nuestra niñez la mayoría de nosotros
recordara cuando nuestros padres despertaban nuestra fe con el ejemplo de sus
vidas o por medio de las tradiciones familiares referentes a los sacramentos y
días festivos sagrados. Nuestros padres
araron esa tierra para nosotros igual que nosotros la aramos para nuestros
hijos.
Al esperar el año nuevo para la Formación de Fe
Familiar y el Ministro de Adolescentes es importante recordar que primero somos
maestros (catequistas) de nuestros propios hijos. La educación que reciben
nuestros hijos durante su tiempo de aprendizaje junto con su familia de Santa
Ana necesita estar unida al aprendizaje que ven modelado en su Iglesia
Domestica.
Paz,
Lisa